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UN SUEÑO POSIBLE

Lo esencial es invisible a los ojos

Nadie elige el lugar, el tiempo ni las circunstancias de su nacimiento. Si tenemos suerte, llegamos al mundo en el seno de una familia que puede cobijarnos, y acompañarnos a crecer, pero eso no siempre sucede. A veces nos toca crecer en un ambiente más hostil que cambia por completo nuestra forma de ver el mundo y en la confianza en nosotros mismos que podemos construir. Crecer en circunstancias de adversidad puede perjudicar la percepción del valor  de nuestra vida y nuestra capacidad de acción. Por otro lado, crecer con bienestar material no siempre es sinónimo de felicidad, muchas veces tener todo implica vivir con el miedo a perderlo todo, cerrar nuestras vidas y nuestras casas, construyendo muros defensivos. Perdemos la capacidad de  entrar en contacto con el otro, en especial con los más vulnerables, de ver su necesidad y su potencial. En Un sueño posible, dos mundos muy diferentes se encuentran en un acto de confianza mutua: una mujer que decide trascender el miedo y abrir las puertas de su casa y de su familia, y un chico que acepta esa oportunidad y es capaz de volver a empezar, transformando su imagen del mundo y sobre todo, de sí mismo.

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