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En Navidad, mi abuela no era mía, era de ¡todos!

María

Cuando llegaba la Nochebuena, 23.30 hs desaparecía: era el momento de convertirse en Papá Noel, el momento de salir a repartir regalos a quienes no los tenían.

Cuando nació mi primo mayor, a mi abuela la llenó de energía, después de muchos años de dolor por tragedias, enfermedades y pérdidas, iban a celebrar la Navidad. Ese fue el primer año de 27, donde ella se disfrazó de Papá Noel.

De enero a diciembre juntaba juguetes de varón y mujer para ponerlos en dos grandes bolsas rojas. Cuando llegaba la Nochebuena, 23.30 hs desaparecía: era el momento de convertirse en Papá Noel, el momento de salir a repartir regalos a quienes no los tenían.

A mis 7 años me enteré que Papá Noel no era quien yo creía, me contaron algo mejor… ¡Papá Noel era mi abuela Pety! Y cuando cada nieto se enteraba se convertía en su duende ayudante. Por eso, cada año era una experiencia increíble. Llegada la medianoche nos invadían la ansiedad y los nervios porque teníamos la ilusión de estar con el verdadero Papá Noel. Quien con risas a carcajadas y emoción nos hacía ver que del otro lado de la puerta había un OTRO; que Navidad renovaba nuestros corazones y que debíamos entregarnos a los demás para hacerlos feliz.  Ella nos enseñaba el  sentido más profundo de la celebración.

Con los años sus seis nietos ya formábamos parte de su cuadrilla y, a pesar de estar enferma, nos contagiaba de alegría, fuerza y emoción. Marcadas las 12  bajábamos las escaleras de su casa italiana para tocar las campanas y que los chicos se acercaran. Con los años no hacía falta ir a buscarlos, ellos esperaban en la puerta de su casa para recibir, quizás, su único regalo.

Esas noches, mi abuela Pety, no era mía, era de todos. Por eso, ¡te la presto hoy también! Porque aunque no está con nosotros, al igual que su querido compañero en la generosidad, Tata, nos dejó una marca eterna en el corazón.

La tradición intentamos mantenerla, porque entre sus hijos y nietos estamos entrelazados en tres valores: caridad, generosidad y gratitud…

Te extraño tanto  que quiero que todos te conozcan.

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